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"TEMPLE" por EMILIO MAYA, escrito por Luis Fernandéz,
JONDOWEB
La primera vez que lo escuché me quedé fascinado. Era
en la previa del concurso nacional de Córdoba y tocó
por rondeña de solista. Una rondeña muy sencilla, recuerdo,
tocando con mucho gusto y un sonido precioso sin saturar
la guitarra. Acto seguido salió un cantaor con un eco
tremendo y lo acompañó por soleá por bulería. Increíble.
Los que estábamos allí nos miramos entusiasmados. Qué
aire tan bonito, tan de Graná, sin pretensiones exhibicionistas,
tocando corto pero generoso. Para el baile fue lo mismo,
incluso recuerdo la humildad con la que se levantó cuando
el jurado dijo basta, era obvio que pasaría a la final.
Ese día en un concurso que se llama de arte flamenco,
el arte lo puso un guitarrista gitano de Graná.
Emilio Maya tiene por fin su primer disco y le ha puesto
Temple. Como no podía ser menos sale en la portada tocando
su guitarra de Hermanos Conde con la Alhambra detrás.
No hay más que decir, a escucharlo inmediatamente.
La rumba lo tiene todo. Suena flamenca, tiene aire de
rumba y además las palmas y percusiones están muy bien
tratadas. La estructura es simétrica con dos temas y
un estribillo bonito en cada una de las dos partes (nos
recuerda el sonido de Madrid flamenquito de hace algunos
años). Emilio deja claro que es un guitarrista con oficio
que sabe armar una rumba en estudio: crear los temas
y las armonías, doblar las guitarras, dejar un hueco
para improvisar y demostrar su picao y su facilidad
para moverse en esos terrenos y sobre todo, atención:
hacer melodías sencillas, cantables. Además conviene
resaltar lo bien que entra y sale en la pequeña modulación
a tono de granaína (si flamenco)en el primer tema (la
rumba está en tono de taranta fa # flamenco) y el color
que esto le da a la rumba. Por último señalar el buen
hacer de este bajista Joan Masana que termina de pulir
el sonido creado por Emilio en esta rumba fresquita.
Esto que parece tan fácil no lo hacen hoy los guitarristas,
¿será poco moderno hacer una rumba como Dios manda?
Por la misma línea sigue la minera. Una exposición con
sonoridad flamenquísima da paso a un motivo "paquero"
que está perdonado por la honestidad con que toca este
guitarrista. El clima es excepcional hasta después del
trémolo. Parece increíble escuchar una minera tan flamenca,
tan sencilla y con un sonido tan bonito. Destaca el
carácter reposado, el ambiente que sugiere Emilio Maya
en este toque libre. Dice mucho de la personalidad de
este guitarrista que suena puro pero no duele, toca
bonito y no echamos de menos la fuerza. Ahí comienza
la parte a tres que en sus trinos finales nos suena
a tarde en el Albaicín y termina con un fundido que
nos deja con buen sabor de boca y oliendo a Graná.
En la bulería la cosa se pone seria. Emilio Maya toca
por bulerías muy bien señores. El aire propuesto es
Jerez y por momentos coge el compás de seis y lo parte
en dos para acentuar a la manera de un vals(como hiciera
el Niño Josele en su último disco titulado "Niño Josele"
pero más sutil).La armonía es oscura y los motivos brillantes,
además tiene fuerza en los rasgueos y en los remates
( a pesar de que no es un guitarrista de fuerza , sí
que tiene aire ).El tono es mi bemol flamenco con la
cejilla al dos y la sonoridad es muy "paquera" pero
con su sello. Hace una rueda final (en la onda de Cañizares
en su "Pajarraca" de Noches de Imán y Luna).
Pero lo más sorprendente es la propia construcción del
tema que no está compuesto por una sucesión de falsetas
sino que es un discurso por bulerías con sus puntos
de tensión y sus cambios de textura muy en la onda del
último Paco de Lucía. Sin duda este camino de investigación
demuestra que Emilio Maya es más que un buen guitarrista
de Graná (lo cual ya es mucho en mi opinión). En esta
bulería hay que dejar de decir lo bien que toca este
hombre para reconocerle su mérito como compositor.
El zapateado es clásico. Pasa por todos los tonos tradicionales
de la guitarra flamenca (por arriba y su relativo do
mayor con el que termina por medio, por granaína, por
minera y por taranta) y en ese sentido es un estudio
admirable. Además utiliza también el sentido de la bulería
en algunas partes lo que le da la vidilla necesaria
ayudado por los pies de la bailaora Ana Cali. Dos ritmos
y seis tonalidades en una composición que sin embargo
suena tradicional. Muy bueno. Repito: hoy nadie hace
cosas así.
Los tangos tienen la voz de su paisana Marina Heredia
y en mi opinión son el tema más flojo del disco, siendo
un buen tema que suena flamenco. Ocurre aquí una cosa
especial :el motivo que hay justo antes del estribillo
no es bueno y está inmerso en una progresión de cuatro
frases con la respectiva cadencia que además el amigo
Emilio repite hasta en tres ocasiones pero a este hombre
(se pueden dar otros ejemplos del mismo fenómeno, el
paradigma es Pepe Habichuela) esto que en cualquier
otro guitarrista sonaría hortera, le suena flamenco.
Personalmente creo que es porque el remate es bueno
y eso lo salva.
La rondeña Eshavira está interpretada a dúo con Arantza
Hernáez al chelo y es una pequeña joya. En el trémolo
empastan de una manera increíble así como también en
la parte final de la rondeña a tres. Volvemos a reconocer
la sonoridad oscura que caracteriza a este guitarrista.
Termina por bulerías dónde se incorporan el bajo, las
palmas y las percusiones y Emilio no deja pasar la oportunidad
de tocar un ratito por bulerías en el tan agradecido
y flamenco tono de rondeña.
Salitre se laman las alegrías y es que venimos de la
costa señores. Emilio Maya nació en la costa granaína
y por supuesto tiene aire por alegrías. Sin embargo
la sensación que me deja (con toda la humildad del mundo)
es que no está cómodo componiendo (que no tocando) en
tonos (mayores o menores) que no sean el modo flamenco.
Es decir siendo las alegrías en mi mayor y la minera
en sol# flamenco tonos vecinos en los que puede utilizar
la misma cantidad de acordes, Emilio Maya siempre compondrá
mejor por minera porque es modo flamenco. Por otra parte
las alegrías están bien construidas en la línea tradicional
(con su picao al final de la falseta, una parte en menor
en el centro, etc) y destaca el diálogo con el bajo
y como dobla las guitarras para cambiar la textura.
El último tema es una fiesta por bulerías con sus amigos
de Graná. Emilio demuestra el gran guitarrista de acompañamiento
que es y además nos deja un "falsetón" por arriba y
el sabor que tiene por bulerías.
Que alegría da encontrar artistas así con ese respeto
al flamenco haciendo cosas. Ojalá que tenga difusión
y no le falten las fuerzas para continuar por ese camino
tan lleno de verdad. Muchas gracias Emilio Maya.
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